Corporación Pro Ayuda al Enfermo Reumático

Carmen Astudillo

Carmen Astudillo

"Era una mujer muy activa: trabajaba en contabilidad, hacía todo lo de mi hogar y cuidaba a mi hijo, pero ahora no puedo ni siquiera barrer mi casa. Cosas simples, como bañarme, se me hacen difíciles porque no puedo usar mis manos"  
Me diagnosticaron artrosis y luego Artritis Reumatoide (AR), a pesar de que siempre había llevado una vida muy saludable. Por eso sentía que tener una enfermedad era algo ajeno a mí. Los síntomas de la AR comenzaron hace siete años, con dolor en las manos y los pies. En realidad la artrosis está como superada y es la AR la que me tiene más impedida.
Esta enfermedad es bien dolorosa, se sufre harto, pero hay que tener resistencia y saber llevarla como mejor se pueda. Las manos se me están deformando, a veces me duelen sin estar haciendo nada, se me están debilitando y ya no tengo fuerza en ellas.
A pesar de todas las medicinas que tomo, siento como el deterioro avanza y la AR no quiere dejarme en paz. Muchas cosas han cambiado en mi vida. Hago menos actividades porque, por ejemplo, no puedo llegar y salir, ir donde yo quiera. Antes disfrutaba de largas caminatas, pero hoy no puedo porque me duelen mucho los pies. Era una mujer muy activa: trabajaba en contabilidad, hacía todo lo de mi hogar y cuidaba a mi hijo, pero ahora no puedo ni siquiera barrer mi casa. Cosas simples, como bañarme, se me hacen difíciles porque no puedo usar mis manos.
Los médicos del Hospital del Salvador me recomendaron la Liga VOLAR y me integré hace cuatro años. Aquí he encontrado un apoyo importante porque mi hijo ya es un adulto y hace su vida. En la liga coopero en todo lo que puedo. A otras mujeres con AR les diría que tienen que tener mucha paciencia, mucha seguridad en lo que hacen y seguir las indicaciones de su médico, porque esa es la única forma de ayudarse.
Testimonio de pacientes con Artritis Reumatoide
2021-03-03T15:40:23+00:00
"Era una mujer muy activa: trabajaba en contabilidad, hacía todo lo de mi hogar y cuidaba a mi hijo, pero ahora no puedo ni siquiera barrer mi casa. Cosas simples, como bañarme, se me hacen difíciles porque no puedo usar mis manos"   Me diagnosticaron artrosis y luego Artritis Reumatoide (AR), a pesar de que siempre había llevado una vida muy saludable. Por eso sentía que tener una enfermedad era algo ajeno a mí. Los síntomas de la AR comenzaron hace siete años, con dolor en las manos y los pies. En realidad la artrosis está como superada y es la AR la que me tiene más impedida. Esta enfermedad es bien dolorosa, se sufre harto, pero hay que tener resistencia y saber llevarla como mejor se pueda. Las manos se me están deformando, a veces me duelen sin estar haciendo nada, se me están debilitando y ya no tengo fuerza en ellas. A pesar de todas las medicinas que tomo, siento como el deterioro avanza y la AR no quiere dejarme en paz. Muchas cosas han cambiado en mi vida. Hago menos actividades porque, por ejemplo, no puedo llegar y salir, ir donde yo quiera. Antes disfrutaba de largas caminatas, pero hoy no puedo porque me duelen mucho los pies. Era una mujer muy activa: trabajaba en contabilidad, hacía todo lo de mi hogar y cuidaba a mi hijo, pero ahora no puedo ni siquiera barrer mi casa. Cosas simples, como bañarme, se me hacen difíciles porque no puedo usar mis manos. Los médicos del Hospital del Salvador me recomendaron la Liga VOLAR y me integré hace cuatro años. Aquí he encontrado un apoyo importante porque mi hijo ya es un adulto y hace su vida. En la liga coopero en todo lo que puedo. A otras mujeres con AR...
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