Corporación Pro Ayuda al Enfermo Reumático

Clara Álvarez

Clara Álvarez

"Cuando se me presentó la Artritis Reumatoide estaba cerca de cumplir 30 años, con toda la vida por delante y un hijo pequeño"
Cuando se me presentó la Artritis Reumatoide (AR) estaba cerca de cumplir 30 años, con toda la vida por delante y un hijo pequeño al que entregar mi amor y preocupación.
Por casi 20 años he vivido con AR y ha sido tan devastador para mí como para mi familia. Al quedar viuda, cargar con ella fue doblemente difícil y, en cada crisis que sufí, mi hijo debió hacerse cargo.
Esta enfermedad es muy invalidante, tengo la mayoría de las articulaciones afectadas, pero las que más me complican son las de los pies. En las radiografías los cartílagos aparecen completamente destruidos. Lo peor es que ese daño lo sufro día a día: tengo un pie completamente rígido y el otro -si no me operan con urgencia- seguirá el mismo camino.
El daño económico también ha sido grande. Antes de comenzar a caer en las profundas crisis que vivo actualmente, trabajaba como asesora del hogar. Sin embargo, debí dejarlo porque no era capaz ni siquiera de abrir una ventana en la casa donde hacía aseo. Hoy vivo de una pensión que apenas me alcanza para los remedios y traslados en taxi al hospital, porque en estas condiciones no puedo moverme en el transporte público.
 
En esta etapa, mi pareja ha sido fundamental. Ha entendido mi sufrimiento y lo ha hecho suyo. Sin él ni siquiera podría levantarme. Es él quien me levanta y viste bien temprano, antes de irse al trabajo. Por las tardes llega a hacer las cosas de la casa y prepararme para dormir. Sin él y mis maravillosos vecinos, no sé qué sería de mí.
Mi mayor sueño es que en el hospital apuren los trámites para que me operen pronto del pie. Tengo pánico a quedar en silla de ruedas para siempre porque mis pies no aguantan más.
Testimonio de pacientes con Artritis Reumatoide
2021-01-29T01:01:52+00:00
"Cuando se me presentó la Artritis Reumatoide estaba cerca de cumplir 30 años, con toda la vida por delante y un hijo pequeño" Cuando se me presentó la Artritis Reumatoide (AR) estaba cerca de cumplir 30 años, con toda la vida por delante y un hijo pequeño al que entregar mi amor y preocupación. Por casi 20 años he vivido con AR y ha sido tan devastador para mí como para mi familia. Al quedar viuda, cargar con ella fue doblemente difícil y, en cada crisis que sufí, mi hijo debió hacerse cargo. Esta enfermedad es muy invalidante, tengo la mayoría de las articulaciones afectadas, pero las que más me complican son las de los pies. En las radiografías los cartílagos aparecen completamente destruidos. Lo peor es que ese daño lo sufro día a día: tengo un pie completamente rígido y el otro -si no me operan con urgencia- seguirá el mismo camino. El daño económico también ha sido grande. Antes de comenzar a caer en las profundas crisis que vivo actualmente, trabajaba como asesora del hogar. Sin embargo, debí dejarlo porque no era capaz ni siquiera de abrir una ventana en la casa donde hacía aseo. Hoy vivo de una pensión que apenas me alcanza para los remedios y traslados en taxi al hospital, porque en estas condiciones no puedo moverme en el transporte público.   En esta etapa, mi pareja ha sido fundamental. Ha entendido mi sufrimiento y lo ha hecho suyo. Sin él ni siquiera podría levantarme. Es él quien me levanta y viste bien temprano, antes de irse al trabajo. Por las tardes llega a hacer las cosas de la casa y prepararme para dormir. Sin él y mis maravillosos vecinos, no sé qué sería de mí. Mi mayor sueño es que en el hospital apuren...
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